junio 23, 2024

Alimentando los objetivos climáticos y de biodiversidad con innovadoras alternativas de carne y leche a base de plantas

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La creciente demanda de alimentos de origen animal ha llevado a un aumento en la producción de carne y productos lácteos, lo que ha resultado en una mayor presión sobre los recursos naturales y la biodiversidad. Las alternativas a base de plantas para la carne y la leche han surgido como una solución prometedora para reducir el impacto ambiental de la producción de alimentos. En este artículo, se analiza el potencial de las alternativas a base de plantas para contribuir a los objetivos climáticos y de biodiversidad, y se discuten las implicaciones de su adopción a gran escala.

Según un estudio publicado en Nature Communications1, la adopción de alternativas a base de plantas para la carne y la leche podría resultar en una reducción significativa de la tierra utilizada para la producción de alimentos de origen animal. En el escenario de sustitución del 50% (respectivamente, 90%), se estima que habría una disminución de 464 millones de hectáreas (Mha) en la tierra bajo restauración para 2030 en comparación con 2020. Esto representa el 58% (respectivamente, 133%) de las 350 Mha que se han establecido como objetivo en el Desafío de Bonn y entre el 13-25% (respectivamente, 29-57%) de las 810-1620 Mha que necesitan restauración para 2030 para cumplir con la ambición del objetivo 2 del Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal, suponiendo que el 20-40% del área de tierra puede considerarse degradada1.

El estudio también destaca que la adopción de alternativas a base de plantas podría tener un impacto positivo en la mitigación del cambio climático. La producción de alimentos de origen animal es una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero, y la sustitución de estos productos por alternativas a base de plantas podría reducir significativamente estas emisiones. Además, la restauración de tierras degradadas podría aumentar la capacidad de secuestro de carbono, lo que contribuiría a la lucha contra el cambio climático.

En conclusión, las alternativas a base de plantas para la carne y la leche tienen un gran potencial para contribuir a los objetivos climáticos y de biodiversidad. La adopción de estas alternativas a gran escala podría resultar en una reducción significativa de la tierra utilizada para la producción de alimentos de origen animal y en la restauración de tierras degradadas, lo que a su vez podría ayudar a mitigar el cambio climático y proteger la biodiversidad. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la transición a un sistema alimentario más sostenible también requerirá cambios en las prácticas agrícolas y en los patrones de consumo, así como en la adopción de políticas y medidas de apoyo adecuadas.